Una buena calcomanía es la mitad del trabajo; la otra mitad es una instalación limpia. Este es el mismo proceso que usamos en el taller, simplificado para que lo hagas en tu propio patio.
1. Limpia y seca la superficie
Lava el panel, luego límpialo con alcohol isopropílico y déjalo secar por completo. La cera, la mugre de carretera y el polvo son la causa número uno de que las calcomanías se levanten por los bordes.
2. Posiciónala antes de despegar nada
Fija la calcomanía en su lugar con cinta y da un paso atrás. Para la rotulación de puerta, usa un nivel. Cuando se vea bien, pon una tira de cinta por el centro a modo de bisagra para despegar una mitad a la vez.
3. Pasa la rasqueta del centro hacia afuera
Retira el respaldo y usa la rasqueta que incluimos gratis en cada pedido para presionar del centro hacia los bordes con trazos que se traslapen. Trabajar hacia afuera empuja el aire hasta la orilla en lugar de atraparlo.
4. Elimina las que se resistan
¿Una burbujita? Pícala con un alfiler por la orilla y aplánala con la rasqueta. Después retira la cinta de transferencia despacio y en ángulo cerrado, y listo.